El Comienzo

Fruto de su pasión por el vino y el afán por poner en el lugar que se merece a la D.O. Méntrida, la andadura de Bodegas Canopy comienza en noviembre de 2003 cuando sus responsables, los enólogos Belarmino Fernández y Alfonso Chacón, inician la búsqueda de viejas viñas de Garnacha y Syrah en las que basar su proyecto: pensar los vinos desde las viñas y trasladar la peculiaridad de cada una a la copa. Fue en la región de Méntrida (Toledo), concretamente en El Real de San Vicente situado en la Sierra de Gredos, donde localizaron un viejo viñedo de Garnacha, mientras que en Camarena (Toledo), a 400 metros de altitud sobre suelo arenoso,  dieron con viñas de Syrah en espaldera de 30 años, que se adecuaban a sus exigencias.

Desde entonces hasta ahora los diferentes viñedos de Canopy suman un total de 19 hectáreas divididas entre las variedades de Syrah y Garnacha, ubicándose éstas últimas a una altura entre 750 y 895 metros de altitud sobre suelos graníticos, en cultivos en vaso, con edades comprendidas entre los 55 y los 90 años.

 

Los primeros vinos que nacen de estos viñedos fueron: Tres Patas, Malpaso y La Viña Escondida. Continuando con la búsqueda de ancestrales viñedos en altura, lanzan al mercado su primer vino de la Tierra de Castilla y León, Kaos, cuyo viñedo de origen se encuentra entre los picos de Gredos y Guadarrama en el valle del río Alberche, término municipal de Cebreros (Ávila). Viñas de más de 80 años, una inclinación vertiginosa y un suelo de pizarra caótico y agreste caracterizan estos duros viñedos que exigen un importante ejercicio armónico en su elaboración.

 

En 2008 sale al mercado Congo, un vino de El Real de San Vicente, al que siguen, Loco, su única referencia de Garnacha blanca, y Castillo de Belarfonso, que salen al mercado en 2010 y 2014 respectivamente.